Más allá de los cerezos

¿Alguna vez te has preguntado qué te hace realmente feliz? ¿Has sido sincera/o contigo misma/o? ¿Cuánto necesitas para ser feliz? Parece que a lo largo de toda nuestra vida nos encontramos en la eterna búsqueda de la felicidad. Siempre falta un poco más.

Un poco más que no nos deja ver más allá de los cerezos. No nos deja disfrutar de la belleza de la sencillez y los pequeños detalles. Cuando hablamos de cerezos todos imaginamos el espectáculo que trae consigo la floración del cerezo en Japón y en, algún día, poder contemplarlos in situ.

Puede que ese sea uno de los deseos de esa gran lista de pendientes que, en teoría, nos conducirá hacia la felicidad. ¡Ay, la felicidad! tan efímera, tan flor de un día. Está tan oculta entre los cerezos, que no nos deja ver los ciruelos. El maravilloso espectáculo de los ciruelos en flor.

Hanami

Como ya os he dicho en varias ocasiones, soy una apasionada de la cultura japonesa y cada vez encuentro más motivos para seguir enamorandome de esta cultura milenaria. Entre muchas de sus tradiciones se encuentra el Hanami, tradición que consiste en la contemplación de las flores. Siempre amantes de la belleza, los japoneses rinden un especial culto a la belleza de las flores.

Si reconoces esta palabra o la has oído alguna vez, puede que la asocies a los cerezos en flor y a la industria del turismo. La floración del cerezo se ha convertido a lo largo de los años en una atracción turística que hace que entre marzo y abril se sucedan innumerables visitas al país Nipón para disfrutar de la experiencia del Hanami en primavera.

¿Y qué sucede el resto del año con la belleza y las listas de la felicidad? Sucede que estamos tan enfocados en ver la que creíamos la única belleza, que dejamos pasar una de las más espectaculares; como la vida misma.

Por esos pequeños detalles en ki Hana hemos aprendido a apreciar las distintas formas de belleza y a entender nuestra lista de la felicidad con aromas a cerezos y ciruelos en flor.

Ciruelos en flor

El Hanami también se aplica a los ciruelos en flor. Febrero es el mes en el que podemos apreciar la floración de los ciruelos, imponente donde las haya, llega para cubrir cada rincón, de tonos rojos, rosas y blancos regalando un despertar de aromas y colores a los sentidos. 

Cuando pienso en la delicadeza de los blancos y los rosas, los imagino coloreando los templos y los caminos de cuento. No puedo evitar traer a mi mente los rosas de la Avena silvestre y de la Craspedia junto con mis queridas Hortensias, rodeadas de blancas Paniculatas y fundidas en un follaje de verdes que, inevitablemente, transporta a la experiencia del Hanami

Cada 25 de febrero se celebra el festival de las flores del ciruelo. Repleto de culturas y tradiciones. Representa que la primavera está por llegar, también suerte y salud, pero sobre todo fortaleza.

El ciruelo florece entre la mayor de las adversidades. Sus brotes, aletargados en un largo sueño resisten al fuerte invierno para, a mediados de febrero, regalarnos un espectáculo sin igual junto con una lección de vida. Por muy duro que sea tu invierno y antes de que llegue la primavera, siempre hay un ciruelo a punto de florecer.

¡Flores de ciruelo! Aunque pierdas a tu amo no te olvides de la primavera. 

Autor: Sugawara No Michizane

<Poema de Sugawara No Michizane al despedirse de su ciruelo tras el exilio>

¡Hasta pronto!


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