Eterna la flor, eterno el momento

Hoy quiero hablarte de tradiciones, no sin darte la bienvenida al mes septiembre. Un mes en el que, como muchos otros, nos encontramos con la presencia de las flores, con su simbolismo, sus aromas y ese encanto especial que nos hace recordar los momentos vividos con más intensidad. El Crisantemo es la flor más representativa del mes de septiembre

Si bien en nuestro país suele asociarse a los difuntos porque coincide con su floración desde finales de septiembre hasta noviembre, mes en el que se celebra el día de los santos, quiero regalarte otra perspectiva de esta flor tan bella y tan simbólica. Para Ki Hana se convierte en especial por uno de los conceptos que representa: la eternidad, que es lo que intento regalarte en cada una de mis creaciones. Eterna la flor, eterno el momento.

Esperanza

Se cuenta que el noble Tan-Son, gobernador de una región al sur de China, tuvo que huir debido a las guerras feudales. En su huida, ya casi sin esperanza, observó un brillo especial entre las hojas de otoño y el fuerte clima del norte. Al acercarse, contempló una hermosa flor que, pese a todo pronóstico, había sobrevivido a las bajas temperaturas.

Para Tan-Son esto fue una señal enviada por  la naturaleza. Ella estaba ahí, tan indefensa, aparentemente frágil, pero era una guerrera que luchaba por sobrevivir. Para él significó la esperanza. Esperanza que le hizo replantearse su vida y abandonar las ansias de poder para convertirse en un poeta. En cada poema su inspiración era esta hermosa flor que le enseñó que, aunque las circunstancias sean duras, siempre hay una salida.

Me gustaría trasladar esta enseñanza a los tiempos actuales. Son tiempos difíciles, no cabe duda, y por ello tiempos de adaptación, de romper con nuestros esquemas y la estructura de vida que teníamos hasta ahora. Sintámonos por un momento un poco Tan-Son y encontremos la esperanza porque siempre hay un camino.

Flor de oro

Tras su paso por Corea, el Crisantemo llegó a Japón y, al compararla con el sol, pasó a convertirse en la flor imperial. En 1189 el emperador de Japón tatuó esta flor en su espalda como símbolo de inmortalidad. Desde entonces el Crisantemo estuvo presente en las joyas y la ropa de la familia imperial.

Luna de septiembre

Como hemos dicho, hoy te voy a hablar de tradiciones, a cual más bonita. Una de ellas es la “Luna de septiembre”. En septiembre, en Japón, se adornan las calles y algunos templos con Crisantemos. Al ser la flor imperial se ha conservado esta costumbre hasta la actualidad. Esta tradición va acompañada de la tradición de mirar la luna. Se festeja el 15 de septiembre, que es cuando hay luna llena.

Esta tradición fue adoptada por la nobleza japonesa, proveniente de la cultura china. Consistía en escribir poemas bajo la luna llena. Todo un acto de romanticismo. Actualmente la celebración la realizan amigos, familiares y algunos templos en reuniones públicas a las que se puede asistir. Se contempla esa noche y los 14 días siguientes. 

Es apasionante cómo pueden cambiar su significado las celebraciones dependiendo de la cultura. Los Crisantemos como símbolo de vida eterna y los poemas bajo la luna conjugando emociones.

Morenica mía

No podía despedirme sin hablar de nuestras tradiciones, en especial la de septiembre. Y es que como nuestra Feria de septiembre no hay otra igual. No siempre se celebraba al comenzar septiembre, en ocasiones a partir del 29 de septiembre. Por allá por 1266, un 19 de septiembre el Rey Sabio concedió a Murcia el privilegio de celebrar la que hoy conocemos como Feria de septiembre.

Nuestra feria es emotiva. Reúne devoción, historia y fraternidad murciana. En ella se concentran diferentes festejos y, entre ellos, el desfile de Moros y Cristianos que nos evoca la fundación de Murcia, el encuentro con el folclore, la feria de artesanía y por supuesto el disfrute de nuestra gastronomía murciana.

El descenso del Santuario de la Virgen y la posterior Romería hasta el monte son especialmente emotivos para los devotos que la acompañan. El recorrido suele ser hasta la Iglesia del Carmen y posteriormente hasta la Catedral. A su vuelta al santuario, los fieles hacen promesas a la Morenica y peticiones de salud y trabajo, entre otras.

El mes de septiembre en Murcia es un mes particularmente hermoso. La ciudad está repleta de flores, a cuál más bella, y de todos sus aromas,. El año pasado pudimos ver a la Virgen de la Fuensanta cubierta de pétalos de rosas, en total unos 10.000. Todo un espectáculo.

Para despedirme, pero por poco tiempo (vuelvo enseguida ?), quiero regalarte un fragmento de un precioso poema para evocar a “La luna de septiembre”

No extrañéis que conserve, cual tesoro,
esas pálidas flores;
sus hojas son las páginas de oro
de una historia de amores.

Poema: “Flores secas”
Autor: Manuel Reina

¡Hasta pronto!