Faroles de otoño

¿En qué piensas cuando llega el otoño? Quizás la primera imagen que viene a tu mente sea la de árboles de hojas secas con tonalidades opacas o la melancolía del adiós a la bella primavera y al verano. Ay, ¿Cuántos poemas se habrán escrito en esta época?.

Hoy quiero compartir contigo la admiración que siento por la naturaleza, por su perfección y sus hermosas imperfecciones, por su pureza y autenticidad. Y es que en mis momentos de reflexión encuentro la paz admirándola. Quizás sea esa paz la que me condujo por el camino adecuado para “trabajar” en lo que me apasiona. Definitivamente me considero afortunada.

Estoy convencida de que cuando eres feliz con lo que haces se ve reflejado en cada creación y en cada pequeño detalle, por minúsculo que sea. Si me permites, te diré que cuando “entras” en Ki Hana vives una experiencia que no se volverá a repetir; empezando por lo que me pides. En tu mente hay un deseo, deseo al que me permites entrar.

Es ahí cuando comienza la magia porque mi mente está llena de colores y olores que verás reflejados en tu deseo. Por eso te llevas un pedacito de ki Hana único.

Momiji

Los colores del otoño. Eso es el Momiji. Si hablamos de una época mágica, esta es una de ellas: Un otoño de colores, la transformación de los hermosos Arces, de muchos Gingkos y una gran variedad de árboles que nos regalan un espectáculo visual.

El Momiji se celebra en Japón. Comienza a finales de septiembre extendiéndose hasta noviembre y en ocasiones hasta principios de diciembre. Si tienes la suerte de viajar a Japón en otoño, como dato curioso deberás saber que disfrutar del Momiji es mucho más fácil que acertar con el Sakura (la floración del cerezo), ya que esta está sujeta a los cambios climáticos. Cada año, la agencia meteorológica publica el pronóstico del enrojecimiento de los árboles.

Faroles de otoño

Si hay un lugar hermoso para contemplar el Momiji es en el no tan conocido Santuario de Tanzan en Nara. Al acceder a la sala de adoración hay un balcón con una hilera de lámparas de bronce desde el que puedes apreciar uno de los mayores espectáculos de la naturaleza.

Otoño en Ki Hana

En Ki Hana también nos envuelve el otoño con sus colores cálidos y su versatilidad a la hora de crear. No sé cuál me gusta más; aún sin ser arreglos, de por sí solos desprenden belleza. Es el caso de la avena silvestre o el Lagurus granate. Me tienen enamorada. Juzga por ti mismo/a.

Si bien te he trasladado a un hermoso lugar de occidente para apreciar la majestuosidad del otoño, no puedo irme sin llevarte a uno de los muchos maravillosos rincones que tiene La Región de Murcia y que,  si no has ido todavía, no te lo puedes perder. Es un rincón de ensueño que sin duda ha servido de inspiración a lo largo de la historia.

Las fuentes del Marqués 

Es un paraje situado a 2 kilómetros de Caravaca de la Cruz a los pies de la Sierra del Gavilán y de la Sierra del Buitre. Son muy conocidas por sus “Sartenes”, que son los cuatro nacimientos de agua distribuidos a lo largo del paraje. Son manantiales de agua pura que se remontan al siglo XIII y también por sus yacimientos arqueológicos, siendo el Torreón de los Templarios patrimonio histórico español.

Entre muchas otras especies podemos encontrar encinas con más de 400 años de antigüedad. Sumado a la belleza del paisaje. Por si fuera poco, podrás ver ardillas y numerosas aves, entre ellas el mochuelo y el ruiseñor. También lo habitan zorros y jabalíes. Sin duda un paisaje de cuento.

Sabio otoño

Sin lugar a dudas, todas las estaciones tienen un algo especial que me hace maravillarme de la naturaleza que nos rodea. El otoño me transmite madurez y me invita a la reflexión. Representa el cierre de ciclos para renovarme y continuar. El momento idóneo para plantar ilusiones y esperanzas que darán sus frutos.

Así es Ki Hana cuando caen sus hojas. Siempre podrás ver un pequeño brote luchando por mostrar su belleza.

¡Hasta pronto!