Regala una flor. Regala un recuerdo

Regálame experiencias, regálame momentos. Un regalo va mucho más allá de lo material. Quizás no te hayas parado a pensar con detenimiento en lo especial que puede llegar a ser. En Ki Hana lo vivimos muy de cerca porque somos partícipes de principio a fin.

Todo comienza cuando piensas en esa persona a la que te gustaría sorprender con un detalle muy especial, con la intención de que lo recuerde siempre. Es ahí cuando el destino te trae hasta Ki Hana; porque te han hablado de sensaciones duraderas, de aromas inolvidables y de que regalar un recuerdo es posible.

Comienza nuestra aventura. ¡Como me gustan este tipo de aventuras! Las que me permiten adentrarme un poquito en los sentimientos de la persona que regala y en la que recibe. Las personas como las flores; no hay una igual y hay una para cada persona.

Dime quién eres

Si hay algo que reafirma que he tomado la decisión correcta al elegir este camino, camino con olor a Hortensias y Eucalipto, es la felicidad que me produce ser parte de la ilusión de las personas. Los arreglos que salen de Ki Hana tienen nombre y apellido, tienen personalidad.

Hablamos de la persona a la que se quiere agraciar o el lugar que van a ocupar esas flores o esa planta (¡es importante que te hagas regalos a ti [email protected] de vez en cuando!). Tan dulce puede ser la persona como dulce el/la que la regala. Casi sin darnos cuenta, estaremos hablando de transparencia, pasión, agradecimiento, pureza, candidez y alegría y ¿por qué no? de un amor secreto de Gardenias blancas.

                       

Dime qué sientes

Cuando eliges regalarte flores tu estado de ánimo está hablando. Estás eligiendo en qué lugar deben de estar para que cada vez que las veas despierten tus sentidos. Para que por mucho tiempo hagan de ese rincón uno muy especial.

Cuando me preguntan en qué lugar de la casa o la oficina quedarían mejor me transporto a las luces de la estancia, a la armonía de las composiciones y a lo que finalmente transmitirá desde el lugar en el que se encuentre. Es la forma en la que conjugamos decoración con sensaciones.

Al calor de las tradiciones

Cuando hablo de regalar experiencias en Ki Hana, no puedo evitar transportarme a la exquisita cultura japonesa y a la ceremonia del té. Un ritual que puede llegar a durar hasta cuatro horas. Cada delicado movimiento está repleto de armonía y de honra al invitado para el que se prepara el té.

Los maestros del té, con su sabiduría milenaria, transmitida de generación en generación, ponen todo su esmero en lograr que la experiencia sea única e inolvidable. Supone un honor ser invitado a una ceremonia del té.

En la ceremonia están presentes pilares fundamentales de la filosofía zen. La armonía y el respeto entre las personas y la naturaleza y la pureza y la tranquilidad derivadas de la paz mental y sensorial con la conciencia de la abundancia de la naturaleza.

Ki Hana se identifica profundamente con esta filosofía y es por eso por lo que en cada creación están presentes el respeto hacia la persona a la que va dirigido, la armonía entre cada elemento que lo compone y la paz que queremos transmitir.

¿Lo hueles?

¡Es que está tan cerca! Ese olor que nos envuelve, a leña, a Acebo, a Muérdago. Si, es lo que estás pensando. Huele a Navidad, época de presentes, de familia y seres queridos. También es la época en la que nos esmeramos en decorar nuestros hogares para que se haga presente el espíritu de la Navidad.

Y como hemos empezado hablando de regalos este año te traigo una sorpresa muy especial, pero de eso hablaremos dentro de poco. ¡Que ganas!

Te adelanto un poquito de todo lo que estoy preparando para esta Navidad con estos preciosos centros de porcelana ¿A que es un detalle precioso? En Ki Hana nos encantan.

                    

Y recuerda,

Es un error creer que el regalo está dentro del paquete. Siempre, siempre, siempre, son las manos que lo entregan.

Anónimo.

¡Hasta pronto!


Déjame tus comentarios aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.